¿Qué significa 2 Corintios 3:17?
LBLA: Ahora bien, el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, hay libertad.
NBLA: Ahora bien, el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, hay libertad.
NVI: Ahora bien, el Señor es el Espíritu; y, donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.
RV1960: Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.
JBS: Porque el Señor es el Espíritu; y donde hay aquel Espíritu del Señor, allí hay libertad.
Comentario del verso:
Pablo dice que el Señor es Espíritu, refiriéndose con esto al Espíritu Santo, uno de los tres miembros de la Trinidad: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu. Además de ser Cristo, el Señor también es el Espíritu. Pablo dijo durante algunos de los versículos anteriores que la única forma en que se nos puede quitar ese velo de separación que nos separa de la gloria de Dios es confiando en la muerte de Cristo para el perdón de nuestros pecados. El pecado es lo que mantiene el velo en su lugar, y el perdón del pecado es lo que nos quita ese velo.
El poder para quitar ese velo y abrir la mente humana hacia la gloria de Dios viene a través del Espíritu Santo. Pablo añade que donde está el Espíritu del Señor, hay libertad. Mediante la fe en Cristo y el poder del Espíritu, el velo se quita y la gloria de Dios se revela en la persona de Jesucristo. Esa libertad que alcanzamos después de haber experimentado nuestra ceguera y haber tenido una mente endurecida marca una diferencia crucial entre la vida y la muerte.
Resumen de contexto:
En 2 Corintios 3:7–18 Pablo compara la gloria de Dios tal y como se nos reveló a través dos pactos diferentes. El primero fue el antiguo pacto con Israel, el segundo es la gloria que se reveló en el nuevo pacto de la gracia de Dios a través de la fe en Cristo. La gloria del antiguo pacto se estaba desvaneciendo tal y como lo hizo en el rostro de Moisés después de haber estado con Dios. Las personas que se acercan a Dios a través de la fe en Cristo reciben el perdón de sus pecados y pueden contemplar la gloria de Dios. El Espíritu elimina el velo de la incredulidad a través de Cristo. Las personas que comienzan a observan a Cristo comienzan a volverse como Él.
Resumen del capítulo:
2 Corintios 3 comienza con Pablo insistiendo de nuevo en el hecho de que la presencia de Cristo moraba en los corazones de los corintios y que esa era toda la evidencia que necesitaban para saber que su ministerio había sido honesto y sincero. Luego, Pablo compara la gloria limitada que Dios compartió con el pueblo de Israel a través del antiguo pacto con la gran gloria que Dios nos ha revelado a todos nosotros a través de la fe en Cristo. Esa gloria se revela solamente cuando el velo de la incredulidad desaparece a través de Cristo gracias al poder del Espíritu Santo. Las personas que se centran en observar la gloria de Dios en Cristo comienzan un proceso de transformación que los lleva a parecerse a Cristo más y más con el paso del tiempo.
Contexto del capítulo:
Durante los capítulos anteriores, Pablo nos habló sobre la manera en que los corintios habían respondido cuando leyeron la carta que les había enviado a través de Tito y todas las instrucciones que en ella intentó comunicarles. Aquí, Pablo comienza a defenderse una vez más, centrándose en el hecho de que él era un verdadero apóstol de Cristo. Luego, Pablo compara el antiguo pacto de la ley de Moisés con el nuevo pacto de la fe en Cristo. El antiguo pacto reveló la seriedad del pecado humano, la condenación de Dios y el hecho de que para pagar por el pecado humano se necesitaban sacrificios de animales continuamente. El nuevo pacto, sin embargo, se basa en el perdón de Dios, quien les perdona los pecados a todas las personas que confían en Cristo, y les permite mirar Su gloria y comenzar a ser transformados en la imagen de Cristo a través del poder del Espíritu Santo. Después, Pablo habla sobre increíble valor del evangelio cuando lo comparamos con las dificultades que tenemos que pasar durante esta vida.
Resumen del libro:
La segunda carta de los Corintios vuelve a tratar sobre muchos de los temas que Pablo ya trató en la primera carta que le envió a esta misma iglesia. Pablo se alegró de saber que la iglesia de Corinto había seguido su consejo. Al mismo tiempo, Pablo se vio obligado a hablar sobre algunas de las acusaciones que le hicieron con respecto a su personalidad y a su legitimidad como apóstol. La mayor parte de este texto trata sobre este tema. El quinto capítulo, por el contrario, contiene un pasaje que los cristianos recitan muy a menudo cuando lo están pasando mal. Pablo también quiere que la iglesia de Corinto cumpliera su promesa de ayudar en la colecta que se estaba reuniendo para ayudar a los cristianos que estaban sufriendo en Jerusalén.
Accessed 11/23/2024 7:05:22 AM
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