¿Qué significa Apocalipsis 22?
Comentario del capítulo:
Al final del capítulo 21, Juan comenzó a describir la belleza de la Nueva Jerusalén, y esa descripción concluye aquí.
Juan ve un río de agua de vida, lo cual contrasta con la contaminación y la decadencia que se vieron durante la tribulación y nos recuerda al estado original del jardín del Edén. El agua y la vida son conceptos que a menudo se entrelazan en las Escrituras, especialmente en los escritos de Juan (Juan 4:14; 7:37–38). Esta ciudad también contiene un árbol de la vida, el mismo árbol de la vida del que a Adán y a Eva se les prohibió comer (Génesis 3:22–24). La referencia que se hace aquí acerca de las hojas que se utilizan para "curar" ha provocado que algunos sugieran que la Nueva Jerusalén existirá en algún lugar por encima de la Tierra hasta el fin del milenio, y otros ven esto como una manera de referirse simbólicamente a la salud y la vida eternas que se disfrutarán dentro de esa ciudad. La luz también es una metáfora importante en la Biblia que representa tanto la verdad como el conocimiento (Juan 8:12; 2 Corintios 4:6; Mateo 4:16). Juan también dice que todo mal, la oscuridad y la noche ya no formarán parte de esta ciudad santa (Apocalipsis 22:1–5).
Después de esto, el libro del Apocalipsis termina de describirnos el futuro y vuelve a centrarse en una serie de órdenes más inmediatas que Jesús quiere compartir con los lectores de este libro. El ángel dice que lo que Juan ha visto es digno de confianza, lo cual quiere decir que va a ocurrir sí o sí. Después, escuchamos que el "Yo soy" vendrá muy pronto. En realidad, esto podría haber confundido un poco a Juan, ya que las palabras provienen de Jesús, pero es el ángel el que se las está compartiendo. Quizás confundido, Juan comienza a adorar al ángel, pero de nuevo el ángel le dice que no lo haga (Apocalipsis 22:6–9).
Juan recibe la orden de no "sellar" las palabras que se contienen en el libro del Apocalipsis. A diferencia de los profetas más antiguos, tales como Daniel (Daniel 12:9), Juan fue testigo de todas estas visiones en un momento en el que ya no quedaba mucho tiempo para que todas ellas se cumplieran. Por tanto, estas palabras deben compartirse y entenderse en lugar de esconderse. La referencia que se hace aquí sobre los malhechores y los justos no quiere decir que se deba aprobar o tolerar el pecado. Más bien, esto quiere decir que el regreso de Jesús es inevitable e ineludible. Esta misma idea podría expresarse de esta manera: "la gente puede seguir haciendo lo que quiera, pero el momento ya está cerca y Jesús vendrá muy pronto". De la misma manera, las personas que rechacen a Cristo y sigan pecando de manera persistente e impenitente se acabarán separando de Dios para siempre (Apocalipsis 22:10–15).
Juan termina el libro del Apocalipsis y compartiendo las palabras finales del Nuevo Testamento diciendo, otra vez, que tanto estas palabras como este testimonio le pertenecen a Cristo. Juan les pide a sus lectores que acepten la salvación de Cristo, lo cual nos recuerda a otras súplicas similares que también se comparten a lo largo del Nuevo Testamento (2 Corintios 6:2; 1 Timoteo 6:12; 2 Pedro 3:9). Juan también nos hace una advertencia en contra de aquellos que quieran añadirle o quitarle palabras al libro del Apocalipsis. Esto puede referirse tanto a editar literalmente el texto, como a intentos de tergiversar, ignorar, añadir significados, o hacer ciertas interpretaciones de pasajes específicos que el texto mismo no pretende comunicarnos. Aunque Juan nos hace esta advertencia acerca del libro del Apocalipsis, ese mismo principio general también se le puede aplicar a toda la Palabra inspirada de Dios (1 Corintios 4:6; Lucas 4:1–13; Juan 10:35). Juan termina su mensaje compartiendo una declaración final de Jesús proclamando Su inminente regreso y orando por la gracia del Señor (Apocalipsis 22:16–21).
Resumen de contexto:
Apocalipsis 22:1–5 nos ofrece más detalles sobre la Nueva Jerusalén, la cual se nos presentó durante el capítulo anterior. Basándose en el lenguaje que se utiliza en este pasaje, algunos intérpretes debaten el hecho de si la Nueva Jerusalén existirá durante el reinado de mil años de Cristo con el fin de darles sustento a quienes viven en la Tierra, o si solo aparecerá después del fin del milenio. De cualquier manera, en la Nueva Jerusalén reinarán una paz y una perfección eternas.
Apocalipsis 22:6–13 deja de lado la descripción de cómo será vida en la Nueva Jerusalén (Apocalipsis 21:9—22:5) y se centra en el regreso de Jesús. Este pasaje marca el final de las visiones de Juan sobre el futuro, y vuelve a centrarse en una serie de instrucciones más inmediatas que se dirigen a los creyentes cristianos. Este es el epílogo del libro de Apocalipsis. Tanto el comienzo como el final de Apocalipsis nos ofrecen una bendición (Apocalipsis 1:3; 22:7), ambas enfatizan la importancia de cumplir la profecía que nos está compartiendo (Apocalipsis 1:3; 22:7) y ambas identifican a Jesús como el Alfa y la Omega, el principio y el fin (Apocalipsis 1:8; 22:13).
Apocalipsis 22:14–21 concluye el epílogo que comenzó en el versículo 6. En este pasaje se comparten promesas, bendiciones, una invitación, una advertencia y una bendición. El Antiguo Testamento termina con la promesa de que "brillará un sol de justicia que les traerá salvación" (Malaquías 4:2). El Nuevo Testamento termina con la promesa de que vendrá la "estrella resplandeciente de la mañana". Tal y como la estrella de la mañana aparece antes de que salga el sol, Jesús también vendrá a por la iglesia antes de regresar para que el pueblo de Israel vuelva a ser restaurado.
Resumen del capítulo:
Juan nos sigue describiendo nuevos detalles de la Nueva Jerusalén. La manera en que se representa la ciudad contrasta con la ruina que se vivió durante la tribulación, y también nos recuerda en cierta manera al jardín del Edén del libro de Génesis. Después de esto, Juan comparte varios mandamientos y mensajes de Jesucristo. Entre ellos, Jesús nos hace una terrible advertencia: que no se debe manipular las palabras de este mensaje. El Apocalipsis, junto con el canon de las Escrituras, termina compartiendo una bendición y una oración para que Jesús regrese.
Contexto del capítulo:
En este pasaje, Juan termina de describirnos la Nueva Jerusalén. Durante los anteriores capítulos del Apocalipsis, Juan nos describió los juicios finales que Dios impuso sobre el pecado y la muerte. En el capítulo 3 de Génesis, podemos leer sobre la manera en que la humanidad perdió la oportunidad de estar en el paraíso, y en Apocalipsis 22 vemos cómo la humanidad vuelve al paraíso. Jesús comparte una serie de órdenes y pensamientos que comienzan en el versículo 6 y continúan hasta el versículo 20. En el versículo 21, el apóstol Juan comparte una bendición que marca el final del canon del Nuevo Testamento.
Resumen del libro:
La palabra "revelación" significa "descubrimiento o revelación". Este escrito nos revela eventos futuros como el rapto, tres series de juicios que caerán sobre la Tierra durante la tribulación, el surgimiento del Anticristo, la persecución de Israel y su asombroso resurgimiento, así como la segunda venida de Jesús con Sus santos a la Tierra, el juicio de Satanás y sus seguidores y, finalmente, la eternidad. Todo este contenido, combinado con el término griego original apokalypsis, es la razón por la que muchos se refieren al fin del mundo usando el término "Apocalipsis".
Accessed 3/9/2026 10:14:12 PM
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