Capítulo
Verso

Génesis 44:22

LBLA Y nosotros respondimos a mi señor: “El muchacho no puede dejar a su padre, pues si dejara a su padre, éste moriría.”
NBLA Y nosotros respondimos a mi señor: ‘El muchacho no puede dejar a su padre, pues si dejara a su padre, éste moriría.’
NVI Nosotros le dijimos que el joven no podía dejar a su padre porque, si lo hacía, seguramente su padre moriría.
RV1960 Y nosotros dijimos a mi señor: El joven no puede dejar a su padre, porque si lo dejare, su padre morirá.
JBS Y nosotros dijimos a mi señor: El joven no puede dejar a su padre, porque si le dejare, su padre morirá.

¿Qué significa Génesis 44:22?

Esto es parte de una súplica apasionada que Judá le estaba haciendo al gobernador de Egipto (Génesis 44:18–21). Judá le está rogando a un poderoso gobernador egipcio que no se quedara con su hermano menor, Benjamín, como esclavo (Génesis 44:15–17). Este gobernador era en realidad su hermano José, a quien sus hermanos vendieron como esclavo veinte años antes (Génesis 37:24–28). José mantuvo su secreto para poner a prueba a sus hermanos (Génesis 42:7–8).

Judá le recordó a José que había exigido que los hermanos le trajeran a Benjamín para que pudiera verlo. En ese momento, los hermanos se resistieron un poco, y le dijeron a José que no podían traer a Benjamín porque literalmente eso provocaría que su padre se muriera de dolor (Génesis 42:38). Jacob nunca tuvo miedo de mostrarle un favoritismo descarado a los hijos que había tenido con Raquel (Génesis 37:3–4), y Benjamín se había convertido en su hijo preferido (Génesis 43:14–15).
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Resumen de contexto
Génesis 44:14–34 nos explica la manera en que reaccionaron los hermanos de José después de que José pusiera a prueba su carácter una vez más. El más joven, Benjamín, tenía la copa de plata de José en su bolsa. José la puso allí en secreto. José quería saber si sus hermanos habían cambiado: ¿seguían siendo tan crueles y egoístas como cuando lo vendieron a él mismo como esclavo? La sentencia de Benjamín era convertirse en un esclavo de José, mientras que el resto era libre de volver a casa. En cambio, Judá se ofreció a tomar el lugar de Benjamín para salvar a su hermano menor y a su anciano padre, quien seguramente se moriría de dolor si Benjamín no volviera con ellos.
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Resumen del capítulo
Once de los hijos de Jacob disfrutaron de una comida como invitados de honor en casa del gobernador egipcio. A la mañana siguiente, se dispusieron a volver a casa con toda la comida que necesitaban. Todo parece ir bien hasta que el mayordomo de la casa del gobernador los alcanzó cuando se encontraban de camino a casa y los acusó de haberle robado la valiosa copa de plata personal al gobernante egipcio. Los hermanos no sabían que este gobernador era José, el hermano al que vendieron como esclavo hacía ya unos veinte años. Tampoco saben que José le ordenó al mayordomo que pusiera la copa en el saco de Benjamín. Esto formaba parte de la prueba final que José les puso a sus hermanos, para ver si habían cambiado o no. Judá, quien no quería que Benjamín sufriera y acabara yendo a la cárcel, dio un poderoso discurso que tenía el objetivo de evitar que su padre Jacob tuviera que llorar la pérdida de otro de sus hijos. De este modo, Judá se ofreció a sí mismo como aquel que debía ser castigado por lo que Benjamín supuestamente había hecho.
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¿Qué es el evangelio?
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