¿Qué significa Génesis 44:30?
Jacob se moriría de dolor si Benjamín no regresara a casa. Este es el mensaje que Judá ha tratado apasionadamente de transmitirle al gobernador egipcio (Génesis 41:44; 42: 7–8), para que no se quedara con Benjamín como esclavo (Génesis 44:18–29). El gobernador de Egipto exigió que este hermano menor se quedara después de que se encontrara una valiosa copa de plata en el saco de Benjamín (Génesis 44:12–14). El mismo Jacob había dicho claramente que perder a otro hijo de su amada Raquel haría que se muriera de dolor (Génesis 42:38). Judá no sabía que el visir egipcio era el "otro" hijo perdido, José (Génesis 37: 24–28), quien estaba poniendo a prueba a su familia.Ahora Judá lo dijo aún más claramente: la vida de su padre estaba directamente ligada a la vida de Benjamín. Los dos estaban conectados por el poderoso amor que Jacob sentía por su hijo. Judá se imaginó el momento de llegar a casa en Canaán sin Benjamín, y la manera en que su padre se moriría de dolor al enterarse de lo que había pasado (Génesis 44:31).
Génesis 44:14–34 nos explica la manera en que reaccionaron los hermanos de José después de que José pusiera a prueba su carácter una vez más. El más joven, Benjamín, tenía la copa de plata de José en su bolsa. José la puso allí en secreto. José quería saber si sus hermanos habían cambiado: ¿seguían siendo tan crueles y egoístas como cuando lo vendieron a él mismo como esclavo? La sentencia de Benjamín era convertirse en un esclavo de José, mientras que el resto era libre de volver a casa. En cambio, Judá se ofreció a tomar el lugar de Benjamín para salvar a su hermano menor y a su anciano padre, quien seguramente se moriría de dolor si Benjamín no volviera con ellos.
Once de los hijos de Jacob disfrutaron de una comida como invitados de honor en casa del gobernador egipcio. A la mañana siguiente, se dispusieron a volver a casa con toda la comida que necesitaban. Todo parece ir bien hasta que el mayordomo de la casa del gobernador los alcanzó cuando se encontraban de camino a casa y los acusó de haberle robado la valiosa copa de plata personal al gobernante egipcio. Los hermanos no sabían que este gobernador era José, el hermano al que vendieron como esclavo hacía ya unos veinte años. Tampoco saben que José le ordenó al mayordomo que pusiera la copa en el saco de Benjamín. Esto formaba parte de la prueba final que José les puso a sus hermanos, para ver si habían cambiado o no. Judá, quien no quería que Benjamín sufriera y acabara yendo a la cárcel, dio un poderoso discurso que tenía el objetivo de evitar que su padre Jacob tuviera que llorar la pérdida de otro de sus hijos. De este modo, Judá se ofreció a sí mismo como aquel que debía ser castigado por lo que Benjamín supuestamente había hecho.