¿Qué significa Mateo 23:10?
Jesús está prohibiéndoles a Sus discípulos usar nombres de honor y autoridad de la misma manera que los fariseos y los escribas lo hacían. A esos hombres orgullosos les encantaba que los llamaran "rabí" mientras los saludaban en el mercado. Su orgullo y hambre de estatus impulsaban todo lo que hacían. Jesús les dijo a Sus discípulos que no recibieran el nombre de "rabino", porque solo hay un maestro, es decir, Jesús mismo; tampoco deberían llamar "padre" a nadie en la Tierra, porque tenían un solo Padre, Dios mismo, que está en los cielos (Mateo 23:1–9).Más allá de eso, Jesús añade que ni siquiera debían llamarse "maestros" entre sí, porque Cristo era su único maestro. Una vez más, Jesús se está refiriendo a sí mismo. A medida que continúa acercándose a Su propia crucifixión (Mateo 16:21), Jesús se vuelve más y más abierto a la hora de afirmar que Él era el Mesías. Esta vez, Jesús lo dice claramente, Él es "el Cristo". La palabra "maestro" es diferente de la palabra "rabí", pero ambas podían usarse al referirse a un profesor o alguien que tuviera a cargo de una posición religiosa elevada.
El objetivo de estos mandamientos era que esos títulos no se usaran para recibir elogios o estatus social de los demás. La idea aquí no es que esté prohibido que los cristianos usen términos como "maestro" o "padre" en cualquier circunstancia. En cambio, deben ser humildes y continuos estudiantes del único rabino e maestro verdadero, Jesús. Incluso aquellos que tienen autoridad, o aquellos que enseñan, deben asumir esos roles como siervos, no como celebridades (Juan 13:12–16; Mateo 23:11).
Mateo 23:1–12 comienza presentándonos a Jesús condenando a los líderes religiosos de Israel "los escribas y fariseos". Jesús les advierte a los que le estaban escuchando que no siguieran su ejemplo, ya que no practicaban lo que predicaban. Sus palabras traían cargas pesadas para los demás, pero sus acciones no reflejaban lo que sus bocas decían. De hecho, no hacían ningún esfuerzo a la hora de ayudar a otros a cumplir con esos requisitos. Todo lo que hacían era exhibirse para que los demás los vieran y pensaran lo buenos que eran; llevaban vestimentas extravagantes y símbolos religiosos por todas partes, competían entre ellos para conseguir los asientos más importantes allá por donde iban y se enorgullecían enormemente de sus prestigiosos títulos espirituales.
DespuÉs de desmantelar por completo a los escribas, a los fariseos y a los saduceos durante un debate, Jesús condenó aún más a fondo a estos líderes religiosos debido a su hipocresía religiosa. Los líderes religiosos lo hacían todo para demostrar lo justos que eran y para que los demás los vieran. Jesús les presenta el juicio que Dios dejaría caer sobre los escribas y los fariseos en una serie de siete declaraciones que comienzan con la frase "ay de ustedes". En repetidas ocasiones los llama "ciegos" e "hipócritas", y concluye con un lamento por JerusalÉn y sus hijos, quienes rechazaron Su protección. El juicio de Dios se estaba acercando.