¿Qué significa Mateo 24:7?
Los seres humanos tienen la costumbre de añadirle un toque apocalíptico a todos los eventos catastróficos que experimentan. Esa es una respuesta "normal" debido al miedo y la incertidumbre, pero es directamente contraria a las advertencias que Jesús nos está dando durante este mismo pasaje. Los discípulos le preguntaron a Jesús cuáles serían las señales que marcarían el fin de la era y de Su regreso (Mateo 24:3). Jesús, en cambio, comenzó a hablarles de cosas que no iban a representar el principio del fin. Entre esas cosas, se incluyen guerras y rumores de guerra: relatos de violencia, catástrofes, disturbios y otras noticias escandalosas provenientes de lugares lejanos (Mateo 24:4–6).Ahora, Jesús añade la idea de que comenzaría a haber luchas internacionales, desastres naturales y crisis económicas. Las personas que acabaran experimentando todas estas cosas pensarían que el "fin" estaba cerca, pero Jesús lo dejó muy claro: los discípulos no debían concluir que el fin había llegado basándose únicamente en este tipo de acontecimientos que iban a ocurrir en el mundo. Jesús dijo en el versículo anterior que tales cosas tenían que suceder. En el siguiente versículo, Jesús se refiere a estas guerras diciendo "todo esto será sólo el comienzo de los dolores" (Mateo 24:8).
Debido a esa ambigüedad, no se sabe a ciencia cierta a qué se está refiriendo Jesús aquí. Algunos intérpretes creen que Jesús estaba hablando del pecado y el caos en general que había por todo el mundo, el cual finalmente nos conducirá hacia la tribulación final que durará siete años, justo antes de que Jesús instaure Su reino milenario (Apocalipsis 20:4). Otros creen que todo esto hace referencia a ese mismo período de siete años.
Antes de este discurso, Jesús estuvo enseñando y hablando en el templo de JerusalÉn. Durante una conversación que tuvo con los líderes religiosos y el pueblo en general, dijo "ay" siete veces en contra los líderes religiosos de Israel: los escribas y los fariseos (Mateo 23:13). Al final, Jesús concluyó diciendo que oficialmente iba a abandonar a JerusalÉn y a sus hijos, y que iban a sufrir un juicio (Mateo 23:37–38). JerusalÉn se negó a reconocerlo como el Mesías y recibir Su protección.
En este momento, Jesús y Sus discípulos han dejado el templo y se están alejando de allí. A pesar del tono serio de las cosas más recientes que dijo Jesús, los discípulos se volvieron y le mencionaron a Jesús algunos detalles sobre los edificios del templo. El templo había sido renovado extensamente durante los últimos años, y los historiadores afirman que el templo era conocido por su belleza y grandeza. Cristo quiso que los discípulos entendieran el verdadero alcance del juicio que iba a caer sobre JerusalÉn. Lo que Jesús predijo fue impactante (Mateo 24:2; Marcos 13:2).
Jesús hace una terrible predicción sobre la destrucción del templo. Inmediatamente despuÉs, mientras está sentado en el Monte de los Olivos, Jesús responde a una pregunta de los discípulos. DespuÉs, le preguntan cuándo vendrá el juicio y quÉ señales determinarán Su regreso. Cristo describe un tiempo de agitación y persecución mundial inimaginable, y dice que habrá un momento específico en el que el templo sería profanado, momento en el cual las personas tendrán que salir corriendo para salvar sus vidas. Jesús tambiÉn habla sobre una tribulación que amenazará a todo el mundo y que será interrumpida justo antes de que Él regrese como Rey y Juez. Dado que nadie puede saber cuándo regresará, Sus seguidores debían vivir estando continuamente preparados.