¿Qué significa Mateo 28:18?
Jesús se les apareció a Sus discípulos restantes, que en ese momento eran once, ya que Judas había muerto. Se reunieron en un monte, el cual no se nos nombra, en la región de Galilea en la parte norte de Israel, lejos de Jerusalén (Mateo 28:16–17). Jesús les dijo a los discípulos lo que ya les había dicho mucho antes de Su muerte y Su resurrección: Dios Padre le había dado una autoridad absoluta. En otras palabras, el Dios supremo le había dado toda Su autoridad a Su Hijo Jesús.Esto es lo que Jesús dijo en Mateo 11:27, mucho antes de que muriera y resucitara: "mi Padre me ha entregado todas las cosas. Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera revelarlo".
Jesús, el Hijo, eligió revelarle al Padre a Sus once discípulos, quienes estaban ante Él en este momento. Jesús les dio la autoridad y la responsabilidad de representarlo tanto a Él como a Su salvación ante el mundo. Este tres últimos versículos del evangelio de Mateo a menudo se conocen con el nombre de "La Gran Comisión".
Mateo 28:16–20 describe la manera que Jesús comisionó a los once discípulos restantes en una montaña en Galilea. Jesús les dijo que se encontraría con ellos allí. Jesús les ordenó a los discípulos que hicieran discípulos de gente de todas las naciones de la Tierra. También les dijo que los bautizaran en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y que debían enseñarles a estos nuevos creyentes a obedecer todo lo que Jesús les había enseñado a ellos primero. Mateo termina su libro con la promesa de que Jesús siempre estará con las personas que crean en Él.
Un ángel del Señor descendió del cielo e hizo rodar la piedra de la tumba de Jesús. Los guardias se desmayaron. El ángel se sentó encima de la piedra y se quedó esperando. Entonces, llegaron dos mujeres seguidoras de Jesús y el ángel les dijo que Jesús había resucitado de entre los muertos. Entonces Jesús se encontró con ellas y les dijo que le dieran la noticia a sus hermanos. Los principales sacerdotes sobornaron a los guardias para que dijeran que los seguidores de Jesús habían robado Su cuerpo. Jesús se encontró con los discípulos en una montaña de Galilea y les encargó que hicieran discípulos de personas de todas las naciones, bautizándolos y enseñándoles a obedecer los mandamientos de Jesús. Jesús prometió estar con ellos para siempre.