¿Qué significa Mateo 8:8?
Jesús accedió a la petición de un centurión romano de sanar a su criado, quien era paralítico, estaba sufriendo y también estaba al borde de la muerte (Mateo 8:5–7). Lucas habla sobre esta situación en Su evangelio (Lucas 7:1–10), y gracias a Él sabemos que Jesús comenzó a dirigirse a la casa del centurión.Entonces, el centurión se opuso a esto, y dijo que no era digno de tener a Jesús en su casa. Él se refiere a Jesús diciéndole "Señor", y es posible que el centurión creyera que Jesús era el Mesías. Definitivamente sabía que Jesús era una persona poderosa e importante; quizás el centurión estuviera siendo respetuoso con las costumbres judías, las cuales normalmente no permitían que una persona judía entrara en la casa de un gentil.
Claramente, este oficial militar sabía que el poder que Jesús tenía para sanar no estaba limitado de ninguna manera por la distancia. Esa es la razón por la que dice que una palabra de Jesús era suficiente como para sanar a su criado. Además, el centurión dice que Jesús tiene autoridad sobre la vida y la salud tal y como Él mismo la tenía sobre sus soldados (Mateo 8:9). Jesús dirá (Mateo 8:10) que Él no había visto a nadie que tuviera tanta fe en Su poder y autoridad entre ninguno de los judíos con los que había interactuado hasta ese momento.
Mateo 8:5–13 describe la interacción que Jesús tuvo con un centurión romano en Cafarnaún. Este oficial gentil tenía un siervo que era paralítico y sufría mucho. El centurión dice que Jesús ni siquiera necesitaba ir a su casa, sino que Él podía sanar al hombre con solo decir una palabra. Debido a que este hombre tenía autoridad, este hombre sabía que Jesús tambiÉn tenía autoridad para realizar esa curación. Jesús aplaude esta fe y tambiÉn dice que muchos gentiles estarán en el reino de los cielos junto con los patriarcas judíos. Sin embargo, no todos los israelitas acabarán estando allí. Finalmente, Jesús le dice al oficial romano que su siervo había sido sanado.
Mateo comparte una serie de historias que nos revelan la autoridad que Jesús tenía y tiene sobre las enfermedades, los demonios e incluso el clima. Jesús sana a un hombre humilde con lepra que tenía mucha fe. Luego sana al criado de un centurión romano que creía que Jesús no necesitaba ir a su casa para sanarlo, sino que Jesús solo necesitaba decirlo y así ocurriría. Jesús alaba la asombrosa fe de este hombre gentil. DespuÉs de sanar a muchos más, Jesús y los discípulos se quedan atrapados en una tormenta casi mortal en el Mar de Galilea. Jesús detiene la tormenta con una sola frase. Más tarde, Jesús expulsa algunos demonios de dos hombres y de una gran manada de cerdos.