Verso

Proverbios 11:25

LBLA El alma generosa será prosperada, y el que riega será también regado.
NBLA El alma generosa será prosperada, Y el que riega será también regado.
NVI El que es generoso prospera; el que reanima será reanimado.
RV1960 El alma generosa será prosperada; Y el que saciare, él también será saciado.
JBS El alma de bendición a los demás será engordada; y el que saciare, él también será saciado.

¿Qué significa Proverbios 11:25?

Una vez más, Salomón exalta la virtud de la generosidad. Jesús también habló sobre estos principios a menudo (Lucas 6:38) y Pablo (2 Corintios 9:6–7). A Dios le agrada cuando servimos a los demás con amor, incluso con recursos materiales y cuidado (Mateo 5:16; Juan 13:34–35; 1 Juan 3:17–18). Espiritualmente, tenemos la garantía de que más tarde o más temprano podremos observar los beneficios que vienen de ayudar a los demás (Mateo 10:42). En la vida, por lo general, la gente ayuda a las personas generosas durante los momentos difíciles. Sin embargo, la gente se olvida de las personas codiciosas. La bondad y el amor tienen a ser recíprocos.

Las personas que tienen una mentalidad empresarial pueden aprender mucho de este versículo con el fin de ser más generosas con sus empleados y donar recursos para avanzar la obra del Señor. Si bien las Escrituras no nos garantizan el hecho de que siempre saldremos ganando (Salmo 73:1–3), siempre que hacemos negocios esperamos beneficiarnos de nuestro trabajo y beneficiar a los demás. De esta manera, los empleados podrán apreciar la generosidad de su jefe y, en consecuencia, aumentarán su productividad: se quedarán más tiempo y aportarán mucho más al negocio, la experiencia y los conocimientos que van adquiriendo con el tiempo. Los clientes a menudo reaccionan positivamente cuando pasan tiempo tratando con negocios que los tratan bien.

Dios también bendice a las congregaciones que ayudan generosamente a los más necesitados. Pablo escribe en 2 Corintios 9:10–11: "y aquel que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá los recursos de ustedes y los multiplicará, aumentándoles así sus frutos de justicia, para que sean ustedes enriquecidos en todo, para toda generosidad, que por medio de nosotros produce acción de gracias a Dios". Las personas y las congregaciones tacañas no pueden culpar a Dios cuando no ven el resultado de lo que hacen. Dios no necesita mucho de nosotros para hacer grandes cosas, aunque sí espera que pongamos a Su disposición todo lo que tenemos para hacerlo (Juan 6:1–14).
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