¿Qué significa Proverbios 12:28?
Uno de los temas más comunes del libro de Proverbios es que a las personas que caminan en la verdad de Dios y en Su justicia generalmente les va mejor (Proverbios 3:9–12). La Biblia también nos dice que la vida no siempre es justa; las personas malvadas a veces acaban teniendo éxito también (Salmo 73:2–3; Habacuc 1:2–4) y las personas buenas a veces sufren tragedias (Job 1:20–21). La verdad que nos comunica este proverbio es semejante a lo que un médico le podría decir a un paciente: "haz ejercicio y come bien, así vivirás más tiempo". Si bien siempre estamos expuestos a que nos ocurran accidentes y contraigamos enfermedades, sabemos que al dejarnos llevar por el camino de la justicia nos exponemos mucho menos a las consecuencias del pecado. Esto se puede ver claramente en las personas que siguen a Dios (Proverbios 9: 1–6), o las personas que se dejan llevar por sus propios deseos (Proverbios 9: 13–18).Salomón podría estar refiriéndose en este versículo a la vida eterna. Las personas que reciben la justicia de Jesucristo a través de la fe (Romanos 4:5; 2 Corintios 5:21) tienen una vida abundante (Juan 10:10). Además, las personas justas también comparten el mensaje de vida con los demás. Todas las personas que responden al mensaje del evangelio han pasado de la muerte hacia la vida y nunca llegarán a experimentar la muerte eterna. Las personas justas disfrutan de una vida más tranquila en este lado de la eternidad y acabarán disfrutando de una vida muchísimo mejor en la eternidad. El camino de la vida es aquel que sigue los pasos de Jesús. Él es la resurrección y la vida, y todos los que confían en Él como su Salvador nunca experimentarán la muerte eterna (Juan 11:25–26). Romanos 8:1 afirma: "por tanto, no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu".
En cambio, las personas malvadas podrían pensar que están en el camino correcto, pero en realidad se están dirigiendo hacia la condenación eterna (Proverbios 11:7; Juan 3:36).