¿Qué significa Proverbios 15:11?
Siguiendo con su declaración anterior (Proverbios 15:10), Salomón nos explica la manera en que el conocimiento infinito de Dios incluye la comprensión de la muerte, la eternidad y las consecuencias del pecado. La palabra hebrea Seol define al mundo invisible, y en el Antiguo Testamento se refiere a la muerte o al sepulcro. En otras palabras, el Señor ve todo y a todos en el reino de los muertos.Dios también observa Abadón y todo lo que hay en él. Abadón, que significa "destrucción", se refiere en el Nuevo Testamento a lo que a veces recibe el nombre de "el abismo": la morada de los espíritus malignos o las almas de los difuntos (Romanos 10:7; Apocalipsis 9:1–2). Lucas 8:31 dice que los demonios que Jesús expulsó de un hombre en el país de los gerasenos le rogaron que no los enviara al abismo. Apocalipsis 9:1 y 11 habla sobre abismo como "un pozo sin fondo", y dice que el rey de los demonios es Abadón.
Entonces, si Dios puede ver el Seol y a Abadón, ¡Él también puede ver los corazones de los seres humanos (Hebreos 4:13)! Jesús puede ver lo que hay en nuestros corazones. Juan 2:25 dice que Jesús "…no tenía necesidad de que nadie le dijera nada acerca del hombre, pues él sabía lo que en el hombre había".
Proverbios 15:6–12 compara a las personas justas con las malvadas; en el contexto del libro de Proverbios, a estos dos grupos se les conoce como los "sabios" y los "necios". Estas comparaciones proceden de la sabiduría de Dios. De hecho, a Dios tampoco le gustan las buenas obras y los rituales que realizan las personas que lo desobedecen. Y, sin embargo, Dios acepta las oraciones de las personas que buscan sinceramente cumplir con Su voluntad. El Señor ama a los que le aman, pero entrega a los impíos al castigo eterno (Proverbios 10:29).
Salomón comienza este capítulo de Proverbios abordando temas como la ira y el dominio propio y la manera en que esas actitudes provocan problemas en las relaciones que tenemos con los demás. Es importante pensarse más de una vez lo que decimos o dejamos de decir. Las personas sabias buscan la sabiduría y la aceptan con humildad. Las personas necias son descuidadas, perezosas y arrogantes. Salomón destaca la importancia que tiene todo esto, y una vez más elogia a las personas que buscan sinceramente la sabiduría de Dios.