¿Qué significa Proverbios 27:16?
El versículo anterior nos habló sobre la frustración que sentimos cuando vivimos con un cónyuge que no puede parar de discutir (Proverbios 27:15). Cada discusión es como una gota que cae de una gotera: Al principio se puede sobrellevar bien, pero cuando vivimos en un estado de negatividad constante, la situación se vuelve insoportable. Aunque aquí se usa el caso de las esposas, esto se les puede aplicar de la misma manera a los espososEn ese versículo, Salomón (Proverbios 25:1) nos habla sobre lo difícil que es parar esto. Aunque a muchas personas les gustaría refrenar el viento antes de que cause daños o arruine los planes del día, el viento no se puede detener. El viento y el tiempo deben "frenarse a sí mismos", por así decirlo, ya que no obedecen las directrices de las personas. Jesús, sin embargo, sí que pudo parar una tempestad en el mar de Galilea (Lucas 8:24–25).
Salomón también compara esta situación con una persona que intenta retener aceite en su mano. En realidad, no importa cuánto se intente, el aceite simplemente se acaba deslizando entre los dedos y se acaba cayendo al suelo. Una persona puede tratar de obligarle a su cónyuge a que deje de discutir y molestar, pero es imposible cambiar esa actitud. A menos que la otra persona decida cambiar, es poco probable que la situación mejore. En cambio, cuando no estamos de acuerdo con los demás y lo compartimos de una manera constructiva, eso puede acabar mejorando muchísimo la relación que tenemos con las otras personas (Proverbios 27:17).