¿Qué significa Proverbios 27:20?
En realidad, la muerte y destrucción no tienen límites. El apetito de la muerte es insaciable. Si no fuera por Dios, la destrucción tampoco tendría límite. La muerte no tiene freno, ni tampoco tiene límites. Salomón (Proverbios 25:1) usa esta comparación para hablarnos sobre la naturaleza insaciable de la codicia humana. En realidad, no importa cuánto tengamos, siempre tenemos la opción de desear tener "más". Este concepto se relaciona con ideas bíblicas como "los deseos de los ojos" que aparece en 1 Juan 2:16. Hay algunos proverbios posteriores que hacen comentarios similares sobre la codicia, la cual es verdaderamente insaciable (Proverbios 30:15–16).La palabra seol se usa en el Antiguo Testamento para hablar tanto de la tumba como de la muerte. Abaddon significa "destrucción" y hay una versión griega de esa misma palabra que se también se usa en el Nuevo Testamento. Esa misma palabra se le aplica al demonio rey del "abismo" donde están todos los espíritus malignos (Romanos 10:7; Apocalipsis 9:1–2; 9:11). Esos mismos términos también se usan en Proverbios 15:11, para señalarnos que el conocimiento de Dios es infinito.
El mismo Salomón pasó por un período de su vida en el que intentó encontrarle sentido a la vida mientras intentaba saciar sus necesidades carnales. Después de hacerlo, tampoco se sintió satisfecho (Eclesiastés 1:18). Salomón trató de encontrar satisfacción en la riqueza, pero se dio cuenta de que el dinero no podía satisfacer su corazón. Salomón escribe en Eclesiastés 4:8 que los ojos de una persona "nunca se sacian de contemplar sus riquezas", y más tarde concluye que es mejor seguir los planes de Dios y dejar que todo lo demás siga su propio curso (Eclesiastés 12:1). El Salmo 16:11 dice lo mismo que Salomón en Eclesiastés: "Tú me enseñas el camino de la vida; con tu presencia me llenas de alegría; ¡estando a tu lado seré siempre dichoso!"