¿Qué significa Proverbios 6:33?
En este versículo, Salomón cita tres consecuencias horribles que las personas experimentan debido al adulterio: golpes, vergüenza y la pérdida de toda su reputación. De hecho, su propia historia familiar lo demuestra. David, el padre de Salomón, conoció por primera vez a su madre, Betsabé, mientras cometió un acto de adulterio junto a ella. Después de eso, David intentó esconder lo que había hecho, e incluso mató al esposo de Betsabé (2 Samuel 11). Las consecuencias de este adulterio persiguieron a David por el resto de su vida.El adúltero le hace daño a su conciencia, a su corazón, a su reputación y a su relación con el Señor. Además, también mancha su reputación y pierde el honor y la estima que tenía a ojos de quienes lo conocen, los ojos de su cónyuge y sus hijos. Su acto pecaminoso puede incluso causar que los enemigos del Señor lo blasfemen (2 Samuel 12:14). En respuesta al adulterio de David, el Señor prometió que causaría estragos en la casa de David y que lo humillaría públicamente (2 Samuel 12:10–11).
Lamentablemente, es muy común ver a figuras públicas y líderes caer en las garras del adulterio. En el mundo moderno, estamos expuestos al adulterio más que nunca. Cuando un secreto se hace público, se hace público literalmente para todo el mundo. Cuando los adúlteros pierden toda su reputación frente a su familia, sus amigos y el público, muchos renuncian a sus cargos entre lágrimas o pierden todo el poder y la influencia que tenían.
Tal y como lo señala Salomón, el adulterio siempre trae consecuencias horribles para las personas que deciden cometerlo (Proverbios 6:27–32).