¿Qué significa Romanos 7:13?
Pablo se está esforzando mucho en aclarar que no cree que la ley de Moisés sea un pecado en sí misma. Ahora llega aún más lejos. La ley no fue responsable de la muerte espiritual de Pablo y su separación de Dios. "¡De ninguna manera!" Aquí, nuevamente, Pablo usa su frase común en griego para descartar algo por completo: ¡mē genoito!Pablo vuelve a su mensaje central: nuestra pecaminosidad es lo que causa nuestra muerte espiritual y la separación de Dios, no la ley justa de Dios. El pecado solo se aprovecha de la ley, el estándar que Dios nos ha revelado sobre del bien y del mal, para demostrar claramente que somos pecadores, y aprovecha nuestra naturaleza rebelde para usar nuestro conocimiento de la ley como inspiración para pecar más. Los mandamientos de Dios resaltan cuán pecadores somos realmente los seres humanos y, de hecho, continuamos desobedeciéndole a Dios incluso después de escuchar Su ley. Al final, acabamos pecando aún más.
En otras palabras, somos la razón por la que la buena y hermosa ley de Dios no puede salvarnos. Debido a que no podemos obedecerla, necesitamos alcanzar la salvación de otra manera.
Romanos 7:7–25 explora la relación que existe entre la ley de Moisés y el pecado humano. Pablo insiste en que la ley es la manera en la que él mismo llegó a conocer y comprender el pecado en general, y su propio pecado específicamente. También explica cómo el hecho de conocer la ley no hace que una persona sea más santa; ¡de hecho, puede tentarnos a pecar aún más! Pablo cambia su perspectiva en este pasaje, hablando en primera persona aquí, y ahora como cristiano, deseando hacer lo correcto y dándose cuenta de que él mismo también acaba pecando. Pablo reconoció su incapacidad natural para hacer el bien y se dio cuenta de su necesidad de ser liberado del pecado por Dios a través de Jesús.
En Romanos 7, Pablo describe la relación que existe entre los cristianos y la ley de Moisés y entre la ley y la pecaminosidad humana. Debido a que morimos espiritualmente cuando llegamos a la fe en Cristo, los cristianos hemos sido liberados de nuestra obligación de seguir la ley. Sin embargo, Pablo insiste en que la ley es santa y buena, y nos ayuda a ser conscientes de la gran pecaminosidad que existe en el corazón humano. La ley nos muestra que no importa lo buenas que puedan ser nuestras intenciones, al final acabamos pecando y necesitamos la liberación que solo está disponible a través de la fe en Jesús.